Cómo una “locura” invernal se ha convertido en ritual deportivo abulense en fechas navideñas.

Enero 2026. Nadar 300 metros en un embalse donde la temperatura del agua está entre 3°C y 8°C —a veces con hielo en los bordes— y viento cortante suena a castigo vikingo más que a deporte. Pero esta prueba invernal de natación, impulsada por el Club Triávila, ha tallado su hueco en la agenda deportiva de la ciudad, pese a todo.
Ayer fuimos al Embalse de Fuentes Claras a ver la «sexta edición» —que se dice pronto— y nos llamó la atención, según nos acercábamos al lugar donde se realizaba la prueba, del tremendo despliegue logístico que tenían allí montado por parte de Bomberos y Protección Civil de Ávila.
No soy un experto —ya me corregirán si es necesario— pero el Parque de Bomberos desplazó un VGE (Vehículo Generador Eléctrico) —alquilado por Triávila— para suministrar toda la energía eléctrica necesaria, un vehículo 4×4 ligero con remolque para rescate acuático con kayak, un lancha Zodiak… y el personal necesario para atender logística y acompañamientos/rescates de los nadadores dentro del agua.
Protección Civil tenía efectivos voluntarios suficientes para cualquier asistencia, una ambulancia, vehículos ligeros, carpa climatizada para vestuario de participantes, cocina de campaña para elaborar y mantener caliente el caldo que aporta también Triávila.
En fín, que comprendo que edición tras edición sean más los participantes y público general los que nos animamos a «arropar con nuestra presencia» a estos valientes nadadores.
Hemos hablado con Luismi San Segundo, uno de los organizadores de la prueba y a la vez participante.
—Creo que soy el único que ha realizado las seis travesías —me comentaba por teléfono mientras le preguntaba por cómo fueron las primeras ediciones.
En la primera edición —seguía informándome— la limitación COVID nos obligó a sarli en tandas de cienco en cinco, y aquello desbordó a los bomberos, que no daban abasto para atender a la gente que estaba en el agua. Incluidos los que, por la circunstancia que fuera, decidían no terminar la travesía.
—Y aunque flotas, porque es obligatoria la boya de seguridad —añadía a su explicación— tener que esperar en el agua a que te «rescaten» supone un estrés para el deportista que no le va a dejar buen sabor de boca haber participado en estas condiciones un poco extremas. Desde entonces la participación ha cambiado a la fórmula actual, que es modalidad individual cronometrada con tiempos de espera de tres minutos entre cada nadador [depende de la organización estos ajustes].
Y mientras Luismi me narraba los comienzos, no podía dejar de pensar en mí, cuando de pequeño nos obligaban a bañarnos en el río Tormes, durante los campamentos de verano. ¡Y vigilaban que metieras también la cabeza! No recuerdo sensación más horrible durante un baño de río, aunque fueran meses estivales.
Nosotros llegamos para ver los últimos cuatro participantes masculinos, llamándonos la atención de que uno, Rafael Fernández —Club Natación Las Rozas, Madrid— estuvo más de quince minutos en bañador, con albornoz y chanclas, esperando su turno, mientras yo le miraba asombrado dentro de mi parka impermeable de montaña, gorro de lana cubriendo hasta las orejas y guantes en las manos dentro de los bolsillos.
*Sabemos, por un correo que Rafa ha enviado a la organización, que su compañero Alberto también nadó sin neopreno. Que sepáis que ya sois un referente para un friolero como yo.
¡Bravo! ¡Tenéis mis dieces ! 🙂
—Lo más importante es la cabeza, que es por donde más calor perdemos —me seguía aclarando alguien que también confiesa ser friolero.
—Si te fijas, el gorro de neopreno sí es básico (yo llevo hasta tres gorros) porque es la cara y la cabeza lo que más va sufrir durante los tres o seis minutos que vas a estar en el agua. Las manos y los pies se van a enfriar como cualquier día que salgas a jugar a hacer bolas de nieve—
Y yo con la boca abierta escuchado el relato de alguien que sabe de esto bastante. No recuerdo ahora la fecha (pero la buscaré) relaté en Twitter (hoy X) cómo él mismo junto con Nacho Piedra y un familiar realizaron la Travesía del Estrecho de Gibraltar a nado.

En fin. No puedo más que recomendaros —estimados amigos y amigas lectores— que buceéis en las crónicas que han hecho de cada edición los redactores de los medios digitales que tenemos en Ávila (Tribuna Ávila, Avilared, Diario de Ávila, Deportes Ávila, y otros más…) que siempre están al pie de cañón para que podamos leer casi al momento clasificaciones, tiempos y todos los datos necesarios para comprender mejor cualquier actividad deportiva que tenemos en nuestra ciudad.
Enhorabuena Triávila, Ayuntamiento de Ávila, Bomberos y Protección Civil, empresas colaboradoras con estos eventos, paisanos y público asistente en general, porque esta prueba lo único que hace es crecer año tras año. Tanto en participantes como en espectáculo.
¡Gracias a todos por vuestro trabajo!
*Todas las noticias de Deportes Ávila con los resultados de las pruebas
| Fecha de la prueba | Enlace a la noticia | Número Edición |
| 27 diciembre de 2020 | Pablo Tosal manda en la I Travesía de Navidad | I Edición |
| 26 de diciembre de 2021 | En Navidad, la segunda travesía a nado más fría de España | II Edición |
| 26 de diciembre de 2022 | Rubén A. Gutiérrez revalida triunfo en la III Travesía de natación de Navidad Ciudad de Ávila | III Edición |
| 30 de diciembre de 2023 | El talaverano Rubén Gutiérrez y la abulense Ángela Abad vuelven a ganar en la Travesía de Navidad | IV Edición |
| 4 de enero de 2025 | Álvaro San Segundo y Ángela Abad, vencedores de la V Travesía de Navidad | V Edición |
| 3 de enero de 2026 | Álvaro San Segundo y Ángela Abad revalidan triunfo en la Travesía Invernal Ciudad de Ávila | VI Edición |
*Si quieres aportar algo sobre estas pruebas, tienes la sección Comentarios a tu disposición para que nos lo hagas saber.

Continuará, espero que por muchos años y cada vez con más participación.
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