Relatos

Torre Catedral de Ávila – marzo 2019

«Cómo ganar un pase para ver el atardecer desde la casa del campanero».

Marzo 2019. Navegando por Twitter encontré el reto de @CatedralAvila bajo la etiqueta #CelebramosQueSomos1000. El premio era un pase para ver atardecer desde la torre de la catedral. La prueba, buscar en una gran “sopa de letras” tres nombres, relacionados con la temática platería y objetos litúrgicos, de una lista de doce palabras posibles.

¿Dije prueba sencilla? No del todo. Nos pusimos a resolver la sopa de letras directamente sobre nuestros móviles. Muy complicado por el tamaño de la pantalla.

No queríamos gastar papel imprimiendo la cuadrícula, así que decidimos trasladarnos a la pantalla del ordenador con la esperanza de ver antes las palabras.

Nos llevó su tiempo, y cuando tuvimos seis palabras —suficientes para conseguir dos pases— contestamos vía Twitter antes de que finalizara el plazo que marcaban las normas.

Y nos presentamos a las puertas de la Catedral, donde nos habían citado. Éramos un grupo de privilegiados que íbamos a ver algo que quizás poca gente haya tenido la oportunidad de contemplar. Observar el ocaso del sol desde una altura de treinta metros, a la vez que oir las historias que María —organizadora del reto— nos contaría sobre la construcción de la vivienda del campanero y el tipo de vida que llevaron las familias de estos trabajadores durante su estancia en la torre.

No es sencillo describir aquí las sensaciones que se experimentan cuando te narran cómo se desarrollaba la vida de una familia que vivía semiaislada en la torre de una catedral. Ni al descubrir que su contacto con la ciudad estaba condicionado por los ciento trece peldaños de duro granito —con los que salvar el desnivel— que forman una estrecha y claustrofóbica escalera de caracol.

Nuestra mejor recomendación es que visites la Catedral de Ávila, que reserves un pase para subir a la torre y que te empapes de todo el conocimiento que los expertos guías como María te irán regalando. Mientras tanto, disfruta de la galería fotográfica que hemos preparado para tí en el siguiente enlace:

Álbum de fotos: Mamen Formoso @mamenformoso | Jesús García @chuchiav | Sergio Sánchez @serzisanz | Carolina Ares @caroli_19 | Javier Hernández @lasdiezymedia

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Viaje #Almería – #Ávila

Conversación por correo electrónico entre familiares

 

captura de Google Maps

Captura de Google Maps

No os perdáis las indicaciones que hace una chica (nivel de conducir medio) a otra chica (nivel de conducir iniciación) para realizar un viaje por carretera desde Almería a Ávila.

Vehículo: Citroën C3

Número de ocupantes: 3

Distancia: 662 km

Textos y fotografías: Sonsoles Tera

Está claro que tenéis que salir de Almería dirección Granada… jiji

Lo mejor es que cojáis el trozo de nacional de Guadix – Iznalloz porque son pocos kilómetros, la carretera no está mal y así no te tienes que meter por Granada. Tal y como te dice Google Maps, tienes que coger la salida 282 – Darro. Esa es la salida, no otra. Te lo digo porque a mi me ha despistado muchas veces ver lo de “salida a Guadix”. Pasa de esas señales. Tienes que coger la 282.

Cuando vayas por esa nacional y tengáis que saliros para coger la autovía A-44, id un poco al loro porque se os puede pasar. No es una salida con un carril de deceleración muy larga… Por lo que veo en el Street view, tienes una indicación azul que pone Jaen 59 o algo así.

Luego ya sabéis que tenéis que ir por esa autovía un millón de kilómetros. Toooooodo recto sin salirte de ahí, ya sabes.

Jaen – Bailén – La Carolina – Despeñaperros (que mola muchísimo y tu madre va a flipar porque antes era una carretera terrorífica y ahora es una autovía que deja los abismos abajo) – Manzanares – Puertolápice – La Guardia…) Y llegarás a un punto en el que a la derecha tienes la A-4 y a la izquierda R-4. Pasa de la R-4. Google te llevará por ahí pero es una autopista de pago que va paralela a la A-4. No merece la pena meteros por ahí.

Sigue por la A-4 y pasarás por Pinto y Valdemoro.
Ahora viene algo importante: sigue por la A-4 y tienes que coger la M50 dirección A-6

A ver, ahora te voy a dar un truco que yo no sabía que existía. Te vas a reír mucho de mi…

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Esto es una señal de tráfico… jajaja. Te voy a enseñar a leerla igual que Ismael me enseñó a mi. M-40: es la carretera por la que vas.

Las otras (A-4 Ocaña A-42 A-5) son las que salidas que te vas a encontrar en orden de encontrártelas. Quiero decir: la primera será A-4 y la última A-5).

Es decir, cuando vayas a dejar la A-4 para coger la M50, debes seguir siempre las señales que tengan arriba M50 (que es la carretera por la que tienes que ir) y debajo tiene que poner A-6, que es la autovía que te lleva a Ávila. Mientras vayas por la carretera con señales donde veas M50 – A6, vais bien.

Sigo. Irás por la A-4 y tienes que coger la salida 17.

CUIDADO!! La salida 18, que es la anterior (los números de la salida van disminuyendo a medida que te acercas a Madrid), es muy puñetera. Tienes que coger la 17.

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Nada más cogerla, se divide en dos: derecha e izquierda. Tendrás que coger el carril cuya señal de arriba ponga M50 – A6. Pero es una jodienda porque hasta que no estás justo debajo, no se ve. Porque en una pone M50 – A3, R-3. A2; y en la otra pone M50 A4, A5, A6. La tuya es la de la IZQUIERDA.

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La imagen es un poco mala pero puedes ver que a la derecha es M50 en dirección a la A-3, R-3 y A-2, y la de la izquierda, la tuya, pone A-4 (por donde vas), M-50 (a la que te estás incorporando) y debajo pone A-6, la dirección que te interesa.

Si te das cuenta, al fondo se ven dos señales. Son éstas.

 

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Como ves, tienes que coger la salida de la derecha. M-50 y A-6.
Cuidado! Es una curva muuuuy cerrada. No vayas muy embalada o te la pegas. Mira el giro…

 

Cuando acabes con el giro, te vas a incorporar a una carretera donde vas a ver dos carriles05

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Tú vas por la flecha verde y tienes que cambiarte a la izquierda (Al fondo se ve la señal azul. Te la pongo en grande)

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Ves? M-50 y A-6. Pasa de lo de Córdoba. Tú ten en cuenta lo de A-6.

Este carril de la izquierda es como un nexo entre la A-4 y la M50. Quiero decir que ahora te tienes que incorporar a la M50.

Este es el punto de incorporación.

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Y ya te metes debajo del cartel de M-50 y A-6 y vas por la M50 unos 40 km.

Pasarás por Ikea, por un montón de centros comerciales, dos túneles seguidos y llegas a las Rozas – Heron City (lo dejas a la izquierda). Por ahí tienes la incorporación a la A-6. Nosotras siempre pillamos atasco en esa incorporación. Id con cuidado.

Ya estás en la A-6: la última fase…

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El camión no creo que os lo encontréis… jajaja

Y ya es seguir, seguir y seguir.
Cogeréis la AP-6, autopista de pejae (10,35 €), pero no hay otra opción.

El peaje está en Villacastín y os dan la opción de llegar a Ávila por autopista o salir por Villacastín y coger un trozo de nacional. Nada, pasad de la nacional. La diferencia de precio son dos euros y es mejor que vayáis hasta el Carrefour por autopista.

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Cuidado con esta curva, que también es muy cerrada. En 2 km tendrás el peaje.

Y ya está. Sigue recto hasta casa de la abuela, pero eso ya os lo sabéis jaja

Muack!!!

Pues os deseamos mucha suerte y que esta guía os sirva de ayuda.

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Tocata y fuga en Re social

tocata y fuga en RE social

¡Madre mía! ¡Si casi nos subieron al escenario!

¡Qué manía con que me abriera una cuenta de Twitter! Mi amigo Paco me tenía frito con este tema.

–¿Pero no ves que así tendrías más notoriedad en la redes sociales?– Me espetó todo convencido mi amigo con la advertencia de que nunca te leerán si no tienes más “presencia” y te das a conocer con un “perfil” en el “social media“.

Otra cosa no tendré, pero de perfil voy bien surtido. ¡Si lo sabré yo, que me veo todos los días al afeitarme! Bueno, a lo que íbamos. Que por no aguantarle más dejé que me creara una cuenta en Twitter para que la gente me pudiera “seguir”, según él.

–De verdad, Paco, que hay veces que no te entiendo muy bien– le dije sin ningún ánimo para que cejara en su empeño. Nos conocemos desde hace tiempo y sé que si se le mete algo entre ceja y ceja, aunque sea un poco difícil por que es unicejo, no hay quien le pare.

Como él sabe que es por las noches cuando me pongo a escribir algunas de mis historias, por que es cuando los niños están acostados y en la tele comienza el “prime time“, decidió bautizarme también como @lasdiezymedia, el mismo nombre que le puso a este blog que estás leyendo ahora mismo. Confieso que me gustó la idea, así no tuve que complicarme mucho pensando en otros nombres.

Ávila Cultura (@Avila_Cultura)
@Lasdiezymedia Javier. Tienes un DM. ;).
Ávila Cultura (@Avila_Cultura)
Estamos intentando hablar con @Lasdiezymedia pero no lo conseguimos. Nos sirve con que mire los mensajes privados. ;).

Estuve unos días algo mosca con unos mensajes que leía en mi nueva cuenta. –No sé qué me dicen sobre un “DM”– y tampoco tengo idea de dónde puedo verlo. Y para colmo insistían en que no conseguían dar conmigo para “mirarme” los “privados”.

Toda novedad lleva un pequeño proceso de aprendizaje, pero en esto las redes sociales se llevan la palma. Se utiliza un lenguaje totalmente nuevo para mí y, supongo, que exclusivo para los usuarios de esta nueva forma de comunicación. –¡Ni tengo DM ni quiero que me anden con los privados! ¡Para estas cosas soy muy mío!–

–¡Paco!– exclamé pidiendo auxilio a través del teléfono cuando llamé a mi amigo –¡Mira a ver qué le pasa a mi Twitter que algo raro está sucediendo!–

Y él, que dice saber de todo esto, soltó una tremenda carcajada que casi me incrusta el auricular en el oído. –¡Pero hombre de dios!– me dijo con la risita de papagayo que tiene –Que quieren hablar contigo y para eso te han enviado un mensaje a tu buzón de Twitter– continúo diciendo a la vez que su chillona voz iba en aumento.

Venimos de una cultura muy de utilizar el teléfono para hablarnos cuando no estamos en el mismo sitio, donde la agenda telefónica es vital para iniciar conversaciones entre dos personas. Pero claro, como en las redes sociales se te ocurra poner tu número de móvil empiezas a recibir ofertas de todo tipo. Por eso es mejor ni mencionarlo. El problema, entonces, es cómo comunicarte con otros usuarios de Twitter. Y es aquí donde entran los puñeteros “tuits” y los liosos “retuits”.

–Mira– dijo Paco –Tú les haces un retuit sobre su mensaje y ellos vuelven a contactar contigo. Es muy sencillo–.

Y ahí me tienes, dándole “tuit” va y “retuit” viene pulsando sobre el “pajarito blanco” preso en su jaula azul. ¿O es una paloma? Da igual. El caso es que por más que pellizcaba al ave mensajera esa no conseguía que sucediera nada. Lo intenté pulsando con el dedo pulgar, luego pulsando con el dedo índice, a ver si era cuestión de retuitear más rápido. Finalmente ni tuit ni retuit que valiera. Le propiné al teléfono una serie repetitiva de golpes, alternando todos los dedos de mi mano derecha, y aumentado así la frecuencia de re-que-te-que-te-re-tuit, para ver si conseguía que el pobre pajarito emitiera algún gesto o sonido que me indicara que la comunicación se estaba iniciando.

No sucedió nada de nada. –Lo voy a dejar por un rato– me dije a mí mismo –por que quizás haya bloqueado mi cuenta con tanto insistir–. Decidí, entonces, dejar descansar el móvil para ver si se enfriaba un poco la pantalla, que estaba a punto de estallar y llena de marcas dactilares. Más tarde reanudaría la serie de retuits…

Ávila Cultura (@Avila_Cultura)
Ya sabemos el ganador de las dos entradas para ver hoy a la #OrquestaSinfónicaDeÁvila Van para @Lasdiezymedia ¡Gracias por participar!

Por fin todo comenzaba a tener sentido. Hace unos días, durante mi apredizaje en el manejo de Twitter, contesté a un mensaje que desde @Avila_Cultura habían lanzado con motivo de la próxima actuación de la Orquesta Sinfónica de Ávila. Se trataba de una especie de concurso en el que ofrecían un par de entradas gratis para el concierto. Bastaba sólo con repetir el “jastag” que habían marcado: #OrquestaSinfónicaDeÁvila

–¿Paco?– volví a llamar a mi amigo por el tema ese del jastag. –¿Ezo qué é lo que é?– le pregunté con temor a su ira. Y por tener que aguantar otra vez su risita de papagayo.

–Se llama “hashtag“, y es una cadena de caracteres que…. ¡Una conversación, hombre! Eso es lo que es– contestó con desgana. –Tú copia y pega lo que pongan ellos y le das al retuit. Ya sabes, sin agobiar al pajarito, que luego se cabrea y te bloquea el móvil. Jijijiji…– se pavoneaba con su onomatopeya mientras colgaba.

Pues sí amigos. Resulta que formaba parte de un grupo de “tuiteros” que, con nuestras acciones, estábamos ayudando a que la joven orquesta sinfónica abulense tuviera una mayor notoriedad entre nuestros seguidores. Y la suerte quiso que yo ganara dos magníficas entradas para asistir a la que sería su tercera actuación ante el público de nuestra ciudad, Ávila.

Javier Hernández (@Lasdiezymedia)
@Avila_Cultura ya estamos en contacto. Gracias por las entradas #orquestasinfonicadeavila

Ahora sí que estoy integrado en el social media. He sido capaz de responder al mensaje privado que me habían enviado a mi cuenta de Twitter. Sé como retuitear correctamente un tuit que algún follower haya puesto en el time line. Además, manejo bien cómo utilizar el hashtag de un tema para que todos los mensajes se vayan anidando bajo una conversación común. En este caso la celebración de un #concierto ¡Gracias Ávila Cultura!

Pero lo mío es un constante aprender a base de experiencias vitales. Nunca antes había ido al Centro de Congresos y Exposiciones Lienzo Norte. Y, por supuesto, nunca antes había asistido a un concierto de música sinfónica ¿o es música clásica? –¡Hala, al Google! no vaya a ser que sean lo mismo y meta la pata–.

Mi mujer y yo nos pusimos nuestro mejor vestuario para la ocasión. Yo el traje de la boda, que todavía me cabe, y ella el último traje que se compró para la comunión de nuestro sobrinito. ¡Ya es todo un hombrecito! como pudimos comprobar cuando le vimos el verano pasado en la apertura de su nueva Clínica…

Ávila Cultura (@Avila_Cultura)
.@Lasdiezymedia Gracias a ti por participar, esperamos que disfrutes del concierto. ¡Va a sonar de lujo!

Recogimos nuestras invitaciones en la puerta principal del Auditorio. Nos las entregó uno de los responsables de la organización del sorteo, haciéndonos saber que fuimos elegidos entre un centenar de candidatos. A primera vista el sujeto me pareció alguien, por su aspecto, que va de tipo duro. Quizás solo fuera fachada, pues no siempre es tan fiero el león como lo pintan. (Si llega a leer esto seguro que lo entenderá).

Una amable señorita nos llevó hasta nuestras butacas. –A ver, dejénme las entradas– nos pidió dulcemente. –Eso es, Fila 5, Butacas 02 y 04–. ¡Madre mía! ¡Si casi nos subieron al escenario!. Nos preocupaba que pudiéramos distraer a los músicos, pues los íbamos a tener muy cerca, como se ve en la fotografía que hice nada más tomar posesión de nuestras localidades.

De repente caímos en la cuenta de que todas las sillas estaban vacías y que habían quedado algunos instrumentos en el suelo. –¿Sería música en directo?– me preguntó mi señora.

–¡Bah, supongo que no!– le dije convencido. –Estas cosas siempre suelen estar grabadas con antelación, como en la tele–.

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