¿Ir de tiendas o comprar on line?

Me cuesta ir a a las tiendas a comprarme ropa o calzado. Quizás no sea muy original en esto, pero me da una pereza enorme tener que cambiarme una y otra vez de pantalón o de camisa en los diminutos y fríos probadores. O tener que descalzarme y volverme a calzar hasta dar con el zapato que mejor se adapte a mi pie.

Hace unos días fui a una de las tiendas de nuestro centro comercial. Estaba lleno de gente, como es natural en estas fechas navideñas. Fui solo, cosa que no suelo hacer, pero en esta ocasión, por motivos que no vienen al caso, fui solo.

Y claro, yo que tengo problemas hasta para encontrar el bote de la mayonesa en la nevera, ponte tú solito a buscar unos pantalones que te gusten, que sean de tu talla, que te veas bien con ellos y que te encaje el precio para después ir a hacer cola en la caja, que acepten tu pago con el móvil (wallet), que pongas bien el PIN a la primera y que el datáfono ese día tenga papel suficiente ¡o que no se atasque por la paliza que lleva!

Pues bien, entré en una de las muchas tiendas de ropa que hay allí. Aquello era un verdadero caos.

Me dirigí a la primera estantería donde vi pantalones de caballero. Como estamos en época de muchas compras los dependientes no pueden ordenar la ropa que los demás dejamos mal colocada. Con la cazadora y la bufanda de la mano, tratar de poner ese pantalón en el montón de donde lo sacaste es una misión imposible.

De momento te enfrentas a un montón de ropa donde tienes que encontrar tu talla impresa en unas diminutas etiquetas que no se leen bien porque no te has llevado las gafas de ver de cerca. ¿Quién se va a llevar las gafas de presbicia para comprar unos pantalones? Pues sí, son necesarias. Y mucho, porque no hay quien interprete a la primera las etiquetas. Allí están impresas las tallas para todos los continentes del mundo. Y no puedes preguntar a ningún dependiente al estar desbordados por el gentío que pulula por allí estos días.

Por fín ves la talla EUR 42, que crees que es la tuya, aunque de unos pantalones que no te gusta ni el color ni la forma. Pero como es lo único que has conseguido los coges para probártelos después. También buscas otros pantalones cualesquiera de la talla EUR 44, por si te has pasado de comer estos días, y te vas al probador para ver cuál de las dos corresponden con tu perfil navideño.

Por supuesto, tienes que esperar a que alguno de los boxes de los probadores quede libre, y cuando lo consigues piensas que estás a salvo en tu parcelita privada. Si se puede llamar así a estar en un cubículo de reducidas dimensiones, donde no puedes dejar la cazadora y la bufanda ya que los colgadores están diseñados sólo para las perchas. Entonces, haces hueco como puedes y comienzas a desvestirte. Por cierto ¡qué frío está siempre el suelo!

Una vez que descubres cuál es tu talla actual comienzas a planear la huida. Frente a la estantería, en un acto incívico, haces con que colocas los pantalones de donde los cogiste, pero disimulando los metes debajo de los montones de ropa porque no eres capaz hacerlo con la cazadora y la bufanda debajo de tu axila izquierda y con las perchas en la otra mano.

Sales de la tienda en dirección al coche y el aire frío del exterior te devuelve a tu hábitat natural.

Ya en casa, una vez que dejas tu ropa de invierno en el perchero del recibidor y te pones las zapatillas calentitas que tenías debajo del radiador sientes que estás a salvo en tu hogar.

Después enciendes el portátil, tecleas la direción mitiendadeloquesea_punto_com y comienzas a disfrutar de una nueva experiencia. Todo está en orden, tienes a la vista el catálogo completo, imágenes estupendas con pies de foto explicativas y con letras grandes como a tí te gusta. Vas deslizándote por la página con el puntero del ratón y parándote en los pantalones que coinciden con tus preferencias de color, talla, estilo y precio. Haces clic sobre la imagen y aparecen al momento en el carrito de la compra listos para realizar el pago por Pay Pal.

En un par de clics más has realizado el pedido, te dan las gracias y te dicen que en unos días lo tendrás en tu casa.

Hecho esto te diriges a la nevera, sacas un botellín de cerveza 0,0 y unos snacks del mueblecito de al lado y te sientas frente al televisor con esa tranquilidad que da el saber que ahora sí has hecho lo que te gustaba.

Publicado por lasdiezymedia

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2 comentarios

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  1. Enhorabuena, me ha gustado mucho y te agradezco que sea tan extenso porque me ha gustado descubrir lo diferentes que pueden parecer las mismas situaciones para distintas personas.
    Muy divertido

    1. La próxima vez espero que me acompañes. Las compras sin tí son más frías. Gracias por comentar 🙂

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