Álbum de fotos «Mis Pajaritos«: Javier Hernández y colaboraciones.
Cámara: Canon Powershot SX 70 HS

Junio 2026. Han transcurrido ya ocho años (fue en mayo 2018) desde que asistimos por primera vez a Ornitocyl. Feria donde hay un mundo fascinante volando a nuestro alrededor que pocos se paran a mirar.
Una caminata de apenas dos kilómetros y medio se convirtió hoy en una auténtica clase magistral de campo, demostrando por qué el mundo del pajareo ha calado tan hondo entre los asistentes a una feria que ya es un referente indiscutible.
El silencio habitual de los senderos se vio interrumpido por el entusiasmo de un grupo de apasionados que, desafiando el ruido propio de sus pisadas, se adentró en una de las rutas más gratificantes de la feria Ornitocyl —Ruta guiada. Pinares de La Cañada—
De las alturas urbanas a los señores del cielo.
El trayecto comenzó agudizando la vista hacia el firmamento para aprender a distinguir a esos acróbatas del aire que a menudo se confunden. Con una maestría excepcional, Jorge Leonor, nuestro guía y experto de SEO/Ávila, desmenuzó las diferencias clave entre la golondrina, el vencejo y el avión roquero (pertenecientes a las familias Hirundinidae y Apodidae).
Esta lección inicial abrió paso, poco después, a la observación de las siluetas más imponentes de la jornada: las grandes rapaces. El grupo pudo deleitarse con el majestuoso planeo de los buitres leonados y negros, el vuelo ágil de los milanos, la elegancia del águila calzada y la imponente figura de la culebrera europea.
Al final de la jornada, la captura de pantalla de la aplicación eBird utilizada por Jorge confirmaría una cifra espectacular: ¡unas 45 especies avistadas en total!


Joyas diminutas entre las ramas.
Al adentrarse en los pinares, el foco cambió por completo. Llegó el turno de los pequeños pajaritos: fringílidos, zarceros, currucas, carboneros y escribanos, que componían una melodía constante entre la vegetación.
Fue en este entorno donde Jorge demostró poseer un oído extraordinariamente adiestrado y una vista espectacular para la detección de cualquier ave. A pesar de que éramos un grupo numeroso y de que avanzábamos haciendo el inevitable ruido propio de una caminata colectiva, el guía fue capaz de localizar, identificar y fotografiar entre las ramas de los pinos a un reyezuelo.
Como bien nos comentó Jorge, se trata de una de las aves más diminutas que habitan en España, un auténtico tesoro biológico difícil de ver y cuya captura fotográfica fue todo un logro dadas las circunstancias.
Ornitocyl: El epicentro del conocimiento compartido.
De regreso, tras una intensa jornada de dos horas donde los avistamientos no cesaron, Jorge cerró la actividad ofreciendo generosamente su conocimiento a los asistentes, invitándolos a resolver cualquier duda a través de su blog, «Pajareando por Ávila«, o contactando directamente con él a través de su correo electrónico.
Lo que no cabe duda es que Ornitocyl se ha consolidado ya como el escenario ideal para escuchar y aprender de grandes profesionales de la talla de Álex Mesa, Rubén Sastre, Juan Parra, Alfonso Guío y el propio Jorge Leonor. Todos ellos, expertos que evidencian en cada edición que no tienen reparo alguno en compartir su pasión con un público fiel.
Año tras año, los asistentes demuestran con su masiva presencia que el mundo del pajareo cada día cuenta con más aficionados, convirtiéndose en una de las actividades estrella de la feria.
¡Hasta el próximo pajareo!
Por si quieres profundizar más, te dejamos otros artículos del autor sobre este tema:
- Ornitocyl – Arroyo Gaznatilla, La Cañada-El Herradón de Pinares (Ávila) – mayo 2018
- Ornitocyl – Arroyo Gaznatilla, La Cañada (Ávila) – mayo 2019
- Ornitocyl – Pajareo Fácil Ávila (2) – junio 2025
