Distancia: 60,07 km | Ascenso: 943 m | Tiempo: 3 h 48 min
Track: Parque Hervencias (Ávila) – Benuy-Salinero – Mediana de Voltoya – Ojos-Albos – VG Cruz de Hierro – Puerto de la Cruz de Hierro – Embalse de Serones – Urraca-Miguel – Campo Azálvaro – Ávila.
Álbum de fotos de la ruta Javier Hernández y colaboraciones.

Junio 2026. ¡Menuda mañana de ciclismo la de hoy! De esas que se quedan grabadas en las piernas y en el recuerdo. Si os digo la verdad, todavía estoy asimilando los números que me ha escupido el GPS al llegar a casa. Pero vayamos por partes, que la jornada ha dado para mucho.
Calentando piernas hacia Ojos-Albos.
A las 9:30 de la mañana, Miguel, Juan Carlos y yo nos dábamos cita en el Parque de las Hervencias. El plan era ambicioso, el día acompañaba y las ganas sobraban.
Arrancamos en dirección a Bernuy-Salinero, rodando tranquilos para calentar, y de ahí pusimos rumbo a Mediana de Voltoya y Ojos-Albos. Al llegar aquí, decidimos que era el momento perfecto para hacer la primera parada estratégica del día.
Nos sentamos en el bar del pueblo para coger fuerzas. ¿El menú del día? Un buen café y una magdalena, el combustible perfecto. Aprovechamos para recargar agua en los bidones, porque sabíamos perfectamente lo que nos esperaba a la vuelta de la esquina: la temible cuesta de los molinos eólicos.
¡Madre mía, qué pared! Yo recordaba haber hecho este camino andando, pero os aseguro que sobre las dos ruedas la perspectiva cambia por completo. Menuda pendiente tremenda.
Afortunadamente, ahora el suelo está acondicionado con cemento rayado, lo que ayuda muchísimo al agarre de la bicicleta y evita que la rueda patine. Eso sí, la ley de la gravedad sigue siendo la misma para todos y el cemento no te empuja hacia arriba. Tuvimos que exprimir las bicis a tope. Fueron unos tres kilómetros de subida agónica donde el corazón se nos puso a mil revoluciones.
Entre gigantes eólicos y vértices geodésicos.
Una vez coronada la rampa, llegamos al Parque Eólico de Ojos-Albos, conectando después con el de Parque Eólico de Aldeavieja. Impresiona ver de cerca esos molinos enormes. Están sustituyendo los antiguos por estos nuevos y, si no recuerdo mal haber leído en algún sitio, ¡cada uno de los nuevos equivale a cuatro de los anteriores! Una auténtica salvajada de ingeniería.
A partir de ahí el terreno se convirtió en un sube y baja rompepiernas que nos llevó directos al Vértice Geodésico Cruz de Hierro.
Nota mental: Esta subida tampoco se queda corta. En mi caso, me tocó tirar de tecnología y meter la asistencia 3 (de las 4 que tiene mi bici eléctrica) para poder coronar con dignidad.
Una vez arriba, respiramos, disfrutamos de las vistas, nos hicimos la foto de rigor y descansamos un poco antes de lo bueno.
El descenso y la obligada parada en Urraca-Miguel.
Con el trabajo duro de la primera parte hecho, nos lanzamos hacia abajo en dirección al Puerto de la Cruz de Hierro. No podíamos pasar por allí sin hacernos la foto típica que todo ciclista tiene que tener: posando junto al letrero que indica los 1.467 metros de altitud.
Dejándonos caer por el asfalto durante unos cuantos kilómetros, disfrutando de la velocidad y del aire en la cara, llegamos al Embalse de los Serones. Otra parada exprés, otra foto para el recuerdo y directos hacia Urraca-Miguel.
Allí, sentados junto a la iglesia, montamos nuestro particular pícnic: bocata el que siempre lo lleva, nueces el de la mochila y una chocolatina con dátil quien os lo cuenta. 🙂
Vuelta a casa con récord bajo el brazo.
El regreso lo hicimos por Campo Azálvaro, pasando de nuevo por Bernuy-Salinero y afrontando la última subida de vuelta hasta Ávila.
Nunca había hecho una ruta así, os lo aseguro. Al final, los datos de mi aplicación de hoy no mienten y se han convertido en mis récords personales absolutos:
Distancia: 60 kilómetros |Desnivel positivo: 943 metros de ascenso. |Kilómetros totales: 62 km
Ha sido una ruta dura, tanto por la longitud como por el desnivel acumulado y las horas sobre el sillín, pero la recompensa y el subidón de haberlo logrado en tan buena compañía compensan cada gota de sudor. Ha estado sencillamente genial.
Ahora tocan unos merecidos días de descanso para recuperar las piernas y empezar a pensar en la próxima aventura.


¡Nos vemos en la próxima ciclo ruta!
