Mis Rutas

Cerro Pajarote (1.931 m) desde el Barrio de Arriba de Pradosegar (Ávila) – agosto 2016

Doce meses de rutas con Wikiloc

Distancia: 11,40 km | Desnivel acumulado: 1.442 m | Tiempo: 3 h 55 min

 

Cara Norte de La Serrota, con el Cerro Pajarote al frente

PRIMERA SUBIDA

Ruta: Subida al Cerro Pajarote (1.931 m) desde el Barrio de Arriba de Pradosegar (Ávila) y bajada por la garganta del Arroyo de los Tejos

Rutas en Wikiloc:

Subida: Barrio de Arriba (Pradosegar) – Cerro Pajarote – El Chozo

Bajada: El Chozo (Prado de La Plata) – Garganta del Arroyo de los Tejos – Pradosegar

Imágenes:

Álbum de fotos de la ruta

SEGUNDA SUBIDA

Rutas en Wikiloc:

Ruta: Barrio de Arriba (Pradosegar) – Las Veletas – Cerro Pajarote

Imágenes:

Álbum de fotos de la ruta (Fotos: A. Cubría)

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El Torozo (2.022 m) por el Puerto del Pico (Ávila) – agosto 2016

Doce meses de rutas con Wikiloc

Distancia: 10,99 km | Desnivel acumulado: 1.340 m | Tiempo: 4 h 36 min

 

Vértice geodésico del El Torozo (2.022 m)

Ruta: Subida a El Torozo desde el Puerto del Pico (Ávila) y pasando por la fuente de Las Belesas.

Rutas en Wikiloc:

Ida y vuelta: Puerto del Pico – Fuente Las Belesas – El Torozo

Imágenes:

Álbum de fotos de la ruta

 

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El Morezón (2.389 m.) y El Refugio del Rey (Ávila) – junio 2016

Doce meses de rutas con Wikiloc

Distancia: 12,39 km | Desnivel acumulado: 1.240m | Tiempo: 5 h 22 min

 

Araceli, Manuel, Agustin y Javier

Al fondo, El Circo de Gredos desde el PIco Morezón

 

Ruta: Subida al Pico Morezón, en la Sierra de Gredos (Ávila) y bajada por el Refugio del Rey hasta la Plataforma de Gredos.

Rutas en Wikiloc:

Circular: La Plataforma – Morezón – Refugio del Rey – La Plataforma

Tramo: Refugio del Rey – La Plataforma

Imágenes:

Álbum de fotos de la ruta

Vídeos de la ruta

 

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Galería fotográfica de corredores de la VI Carrera de Montaña Pico Zapatero

A su paso por el “Control 2” situado a 2.158 msnm

16M_0358

Fotografía: A. Cubría

En el siguiente enlace puedes ver las fotos de los corredores cuando pasaban por la cima del Pico Zapatero (2.158 m). También hay fotografías de los corredores que nos adelantaban durante nuestro descenso (como en la foto de esta portada) | Todas las fotografías son de A. Cubría* |

*Se agradece citar la procedencia de las fotos.

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Las Lagunillas, Navalperal de Tormes (Ávila) – junio 2015

Doce meses de rutas con Wikiloc

Distancia: 22,51 km | Desnivel acumulado: 1.940 m | Tiempo: 8 h 40 min

mapa raster IGN de las lagunillas

Mapa ráster (IGN) de Las Lagunillas, Sierra de Gredos

Junio 2015. No vuelvo a salir con este Grupo. Parece una competición por ver quién llega primero, en vez de ser una actividad de senderismo para disfrutar de las vistas y de la compañía.

Este fue mi primer pensamiento una vez que regresé sano y salvo a casa. Con una paliza en el cuerpo que tardé varios días en recuperarme. ¡Casi nueve horas de marcha! en uno de los días más calurosos  (28 jun 2015) de los últimos años en la Sierra de Gredos. Al día siguiente, en Sotillo de la Adrada (Ávila), se registraron 40,7 ºC

Vayamos por el principio. Me apunté a una excursión que tenía dos niveles de dificultad. Marcha Infantil, que sólo haría la mitad del recorrido, y marcha Larga, que haría la ruta completa y de mayor duración.

Quedamos un grupo de cinco personas indecisas sobre qué marcha elegir. Fue cuando se me ocurrió la genial idea que marcaría el resto del día.

—Vayamos con el grupo Avanzado y cuando queramos nos dejamos alcanzar por el grupo Infantil, —que saldría unos minutos más tarde—. De esta manera es como si fuéramos los primeros del grupo facilón.

—¿Qué ha pasado con la cabeza de nuestro grupo? —dije al resto—. ¡Si han salido volando como si esto fuera una carrera de montaña!

Los guías que nos acompañaban al grupo de cola, que se llaman escoba, siempre nos aconsejaban que marcháramos a nuestro paso. El plan estaba funcionando más o menos bien. El ritmo era fuerte, hacía mucho calor y la pendiente empezaba a notarse en las piernas,  pero seguíamos siendo la cabeza del grupo Infantil.

—¡Atención grupo Avanzado! —se oyó a través de un walkie—. Hace mucho calor y hemos decidido suspender la marcha Infantil.

—Recibido —contestó alguien del grupo de cabeza—. Nosotros seguimos adelante. Pasadlo bien y daros un baño en el río, que hoy se necesita.

No puede ser. Si es que a mí me pasa de todo en esto del senderismo. De repente habíamos pasado de ser cabeza de grupo (virtual) a cola de grupo (real). De un grupo que no nos correspondía por nuestro nivel de novatos.

—Tranquilos —nos decían—. Subimos hasta el refugio del Barquillo y luego regresamos por el mismo camino.

Estamos hablando de un refugio sobre la cota de 1.800 m., lo que supondría un récord de altitud para mí.

Continuamos ascendiendo y ascendiendo, sin una sombra y con una brisa que ya nos avisaba del calor que íbamos a pasar ese día. Mucha crema protectora en las zonas expuestas al sol, beber agua constantemente y a caminar sin pensar demasiado. Se me hizo larguísimo y durísimo.

Cuando llegué al refugio me dejé caer en el primer sitio que encontré. Estaba agotado, ardiendo por el sol y sólo quería tumbarme. Conseguí bajar un poco la temperatura de mi cuerpo y traté de recuperarme siguiendo los consejos que había leído tantas veces. Bebí agua y comí algunos frutos secos. Bueno, comer es una forma de decirlo. Tenía la boca totalmente acartonada, como después de una visita al dentista. Así que introduje algunos frutos secos en mis carrillos como si fuera un hámster. En algún momento mi organismo los aceptaría y comenzaría el proceso de masticación.

—¡Vámonos, que queda mucho camino por recorrer! —comentó el guía del grupo.

A mí me daba igual lo que dijera. Ya había cumplido con creces mis objetivos. Sólo quería que nuestro escoba nos bajase hasta el pueblo.

—¡Hombre! —dijeron—. Las Lagunillas están ahí mismo. Es una pena que hayáis subido hasta aquí y os quedéis sin verlas. Además, la ruta Infantil llegaba hasta allí.

Pues nada. Que como somos vanidosos por eso pagamos nuestros pecados. Algo recuperados, nos armamos de valor —o de osadía— y decidimos soportar un poquito más de sufrimiento. Nos volvimos a poner en marcha.

De nuevo alguien debió decir  “tonto el último” y en un momento allí no quedó nadie. Los de la carrera habían vuelto a hacer de las suyas y cuando nos dimos cuenta nos habían dejado atrás.

Al llegar a la primera de las lagunas intentamos reagruparnos los que queríamos volver al punto de partida. Para nuestra sorpresa sólo estábamos dos de los cinco indecisos. Los demás ya estaban en la  última de las lagunas comiendo el bocadillo.

Los dos kilómetros siguientes fueron de órdago. Sí, sí. Apenas dos mil metros lineales pero que nos supusieron más de una hora para recorrerlos. Desde luego a mí se me hicieron eternos.  Se trataba de alcanzar la PR AV 35 (senda de Cinco Lagunas) y después caminar hacia el Refugio de la Barranca.

Y fue cuando conocí a Toño Rebollo, autor de gran parte de las fotografías de este reportaje, salvador de senderistas extenuados. Sacó una coca-cola fresquita de su nevera y la utilizó para reanimarnos a unos pocos. También nos dio cerezas y un sobrecito de sales minerales que a mí me devolvieron la energía que no tenía. Continuaba sin poder comer nada a causa del excesivo calor.

Para no hacer más extenso este relato, basta con ver las fotos y el recorrido para ponerse rápidamente en situación, diré, un año después, que fue una experiencia que me ha marcado. Aprendí de golpe todo lo que NO debía hacer en las próximas salidas a la montaña.

Pero esto tendréis que ir descubriéndolo en los siguientes relatos. Sólo os adelantaré que sigo saliendo con ese Grupo. Me apunto a las rutas que puedo, según mi nivel, y suelo colaborar en algunos de sus eventos.

*Próxima ruta: El Caminito del Rey, El Chorro

 

 

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Peña Cabrera, Navandrinal (Ávila) – mayo 2015

Doce meses de rutas con Wikiloc

Distancia: 7,86 km | Desnivel acumulado: 1.390 m | Tiempo: 4 h 36 min

Peña Cabrera, desde Navandrinal

Peña Cabrera, subiendo desde Navandrinal

Mayo 2015. Quizás sea ésta mi ruta favorita de las realizadas hasta hoy. Casi han transcurrido doce meses después de nuestra subida por primera vez a Peña Cabrera y sigo recordando ese día como uno de los días que mejores sensaciones me ha dejado la práctica del senderismo, tal y como yo la entiendo.

Peña Cabrera (1.997 m) se encuentra en la Sierra de la Paramera y es una de las cimas que, junto al Risco del Sol (2.113 m), al Pico Zapatero (2.158 m) y al Risco Redondo (2.054 m), forman el perfil montañoso que veo todos los días al salir de casa. Sin olvidar, claro está, a La Serrota (2.292 m) que tendrá su cita en este blog cuando consiga coronarla, claro.

Siguiendo el blog de LosK2delasKumbres consulté muchas veces la ruta circular que hicieron cuando estuvieron por estas sierras. ¡Cuántas veces he visto sus vídeos y sus consejos! Realmente son un referente para todos aquéllos que nos conformamos con subir dosmiles.

En esta ocasión, tuvimos la fortuna de contar con un guía excepcional, Ángel Martín , y que acompañados de nuestras respectivas familias formamos un grupito que hizo muy agradable el pasar unas horas juntos. Hacía tiempo que no nos veíamos. Con esta compañía subir los dosmil metros de esta cumbre se transformó en una bonita experiencia.

Iniciamos la ruta desde Navandrinal (track de la ruta) dejando los coches en una explanada a los pies de la falda de la sierra. Comenzamos la aproximación por unas callejas inundadas de agua, proveniente de los arroyos próximos con parte de su curso desviado para regar los huertos.

De pronto, al salir de la zona arbolada y de piornales, nos encontramos con un enorme espolón de granito (ver fotografía de arriba) que nos dejó muy impactados. Y es cuando comienzas a dudar de si serás capaz de subir hasta su cima. Mi hijo y yo nos mirábamos sin decirnos nada, pero pensábamos lo mismo. Nos provocaba vértigo.

Para Ángel y su familia, más experimentados que nosotros, aquello era como un día cualquiera de paseo por el campo. Eso nos tranquilizaba y nos animaba para seguir ascendiendo mientras disfrutábamos de las vistas, pero sin dejar de pensar en lo que teníamos delante.

Los expertos, en todo momento, te vigilan con el rabillo del ojo y, aunque tú no lo notas, saben cuándo hacer una parada con la excusa de explicarte algo. Te están transmitiendo normalidad y también te están proporcionado un descanso para coger aire.

Hasta que no llegas al Portacho del Cuchillo no dejas de ascender por una ladera con una pendiente bastante pronunciada, como se ve en las fotografías que íbamos tomando en las paradas. Ahí es cuando aprecias la gran ayuda que supone llevar un bastón. Sólo al coronar el puerto, y caminar un poco sobre terreno horizontal, es cuando te recuperas del susto que ha supuesto caminar en este desnivel. La euforia te anima a subir hasta la cumbre. ¿Por qué no intentarlo?

Después de hacernos unas cuantas fotos junto al vértice geodésico que marcan los 1.997, y tomar un pequeño refrigerio, decidimos bajar hasta la Aguja del Cuchillo (o El Centinela) para apreciar in situ la verdadera dimensión de esta pared vertical, frecuentada por expertos alpinistas.

Hay que prestar atención durante el descenso y no perder de vista los hitos que marcan el mejor camino para llegar sin contratiempos hasta los coches. Es en casa, repasando tranquilamente las fotografías, donde te das cuenta de lo que has realizado.

Todos tenemos muchas ganas de repetir aquella jornada. Esperaremos a que se quiten completamente las nieves para volver a visitar esa mole de piedra que todos los días, al salir de casa, parece que me invita a recorrer su pétreo crespón.

*Próximo post: Las Lagunillas, Navalperal de Tormes

 

 

 

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Las Meneas, La Hija de Dios (Ávila) – abril 2015

Doce meses de rutas con Wikiloc

Distancia: 12,61 km | Desnivel acumulado: 1.076 m | Tiempo: 4 h 48 min

Las Meneas, La Hija de Dios (Ávila)

Las Meneas, La Hija de Dios (Ávila). Track y sentido de la ruta marcado por Ulaque

Abril 2015. El exceso de confianza en el GPS del móvil y la poca experiencia de caminar por terreno desconocido pudo habernos pasado factura. Ahora lo estoy relatando sentado cómodamente frente al ordenador, revisando fotos y el track de la ruta. Pero si no hubiese sido por la ayuda de Batir el Cobre -que fue constantemente abriendo camino entre los ramos- y por las indicaciones de Ulaque -que previamente había realizado la ruta y posteriormente dejó escritas unas detalladas explicaciones- creo que hubiésemos pasado bastantes más apuros de los que tuvimos.

Las Meneas es una zona de pastos que se encuentran en la Dehesa de los Baldíos, próxima a la cuerda de la Sierra de la Paramera, y muy cerca del nacimiento del Arroyo de la Meneagrande. Ya nos avisaba Ulaque de la dificultad de caminar por aquí: «es un poco complicado porque al principio hay que ir “a ciegas” bordeando la ladera por la que vamos andando sin ver los ramales del cortafuegos». ¡Cómo recuerdo ahora aquéllas advertencias!

El comienzo no fue difícil. Dejamos el coche junto al quiosco -donde me llevaban de pequeño a pescar truchas y que a mí no me gustaba nada- y nos pusimos a caminar. La ascensión estaba muy bien indicada, con las referencias de pasar cerca de la antena móvil y atravesar el collado entre El Cogote (1.489 m) y El Risco del Cuervo (1.613 m). Hoy también sé que la ladera gris oscura que veíamos todo el rato se llama La Pedriza «una pedrera de considerable extensión, testimonio de la acción periglaciar en la zona de Los Baldíos», escribía Ulaque en su blog.

A partir de aquí comenzaron las dudas sobre el camino. Los ramos (o piornos, depende de la zona) estaban muy altos y densos, el camino había desaparecido y no éramos capaces de encontrar demasiadas pruebas de que por allí hubiera habido alguna vez una senda. Mucho menos un camino carretero o de herradura. Pero teníamos nuestros GPS con el track previamente cargado y decidimos seguirlo en todo momento. ¡Menos mal!

Batir el cobre iba delante abriendo camino, pero los ramos nos golpeaban en el pecho y en la cara con lo que avanzar se hacía complicado. Como no queríamos quedarnos mucho tiempo en esa zona nos lanzábamos con ímpetu sobre los ramos para atravesarlos cuanto antes. No veíamos ningún vestigio de que aquél terreno fuese una ruta habitual entre los senderistas.

Estoy hablando del tramo entre el km 4 y el km 5 de nuestra ruta. Sí, lo sé, ¡sólo es un kilómetro! Pero cuando estábamos allí no sabíamos durante cuánto tiempo íbamos a pelear con esa barrera natural. Recuerdo consultar una y otra vez el track dentro de los ramos para tratar de averiguar la distancia que nos faltaba hasta la valla que nos recomendaban como el mejor punto para cruzar.

Como anécdota diré que un grupo de buitres nos sobrevolaba en ese instante, pero no éramos su objetivo. Con el buen día que hizo, estaban aprovechando “las térmicas” para sortear sin esfuerzo los mil seiscientos metros de altitud de esas cimas.

Cuando llegamos al punto más alto, por donde cruzamos el Arroyo de la Meneagrande, empezamos a respirar más tranquilos. Hicimos, entonces, una parada para tomar algo de comida, echar un traguito de agua y ¡celebrar que habíamos dejado por fin la zona de los ramos!

Aquí ya encontramos un camino muy bien marcado. Era una carretera de tierra por donde caminábamos a buen ritmo en ligero descenso y disfrutando del paisaje que hasta ahora no habíamos podido ver con tranquilidad.

Dejamos atrás Las Meneas para dirigirnos hasta Majada de las Flores. Allí nos encontramos el Arroyo de Cepalpino y que recorrimos curso abajo por su margen derecha . Al llegar al punto donde nos indicaban como mejor sitio para cruzarlo  tuvimos que descalzarnos y subirnos un poco el pantalón para no mojarnos. ¡Qué delicia de agua fresquita para unos pies ya bastante cansados!

*Próximo post: Peña Cabrera, Navandrinal

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