Distancia: 8,88 km | Desnivel acumulado: 652 m | Tiempo: 3 h 37 min
Track (travesía): Mengamuñoz- El Otro Barrio – Prado Pinilla – Prado Gazual – Las Canchas – El Rincón – Navagalillos – Huertos de los Nogales – Muñotello.
Álbum de fotos de la ruta: Javier Hernández

Enero 2026. Ruta de travesía organizada por el Club Deportivo Abulense de Montaña Almanzor desde Mengamuñoz hasta Muñotello, en la provincia de Ávila.
Con esta primera ruta, diseñada y preparada por Dionisio y Miguel Yuste, inauguramos el calendario de actividades del Club. Han cuidado todos los detalles para que hayamos podido realizarla de forma cómoda y segura. ¡Gracias a ambos!
Mengamuñoz (altitud 1.312 m)
Hemos comenzado a caminar desde el casco urbano, cerca de la carretera N-502, en una jornada donde el viento no nos abandonaría hasta el final. Los vecinos del municipio, quizás descansando aún por la fiesta de invierno en honor de su patrona Nuestra Señora de la Paz, no se han dejado ver.
El pueblo queda dividido en dos partes por el cauce del río Aulaque —también llamado «Ulaque» y «Ullaque»—, afluente del río Adaja y que se unirá a este en la entidad local menor de Blacha (perteneciente a La Torre) , después de cruzar el municipio de Narros del Puerto.
El núcleo principal alberga la mayoría de los servicios, mientras que la zona situada al otro lado del puente es conocida coloquialmente por los vecinos como «El Otro Barrio«. Consta de un conjunto de construcciones, casas y pajares, —hoy ya abandonadas— que evocan los tiempos más importantes de la trashumancia.
No olvidemos que Mengamuñoz era la última localidad que visitaban los trashumantes hasta Cuevas del Valle, antes de cruzar el Puerto del Pico siguiendo la Cañada Real Leonesa Occidental.
Nuestro camino continúa en la cota 1.300 m, bordeando la impresionante formación rocosa que domina el paisaje de Mengamuñoz. Hablamos del Risco del Águila, que con sus 1.851 m de altitud se convertía, en épocas pretéritas, en un hito ideal para marcar la dirección hacia el Puerto de Menga (1.564 m). Desde su cima se observan unas vistas panorámicas excelentes hacia el Valle de Amblés (Valle Amblés), pero que ahora nos tapa.
Y a la vez nos protege del fuerte viento que estamos teniendo en la Provincia en estas fechas con la convergencia de borrascas cargadas de energía, lluvia y nieve. Este parapeto natural nos hace disfrutar de nuestro camino por zonas de prados cercanos y que divisamos desde nuestra posición.
Tenemos por delante un terreno ondulado, con suaves subidas y pronunciadas bajadas, que nos permitirá alcanzar tierras cubiertas de piornos, enebros y algunos robledales mientras nos dirigimos a terrenos más inundados. Se trata de las tierras del Prado Gazual, cruzado por el arroyo del mismo nombre. Este arroyo Gazual, se unirá muy pronto al río Aulaque, donde tributará sus abundantes aguas y cederá su nombre haciendo así más importante al afluente del río Adaja.
Muñotello (altitud 1.152 m)
Tras un breve descanso, refugiados del viento en el pequeño barranco formado por el agua, comenzamos la ascensión hasta la cota 1.440 m. Será esta la mayor altitud que coronemos en el día, con el macizo rocoso Berrueco Gordo (1.459 m) siendo testigo de nuestro paso.
Cruzada la alambrada que marca los límites, sabemos que nos espera un descenso continuado —también una pronunciada pendiente— que nos llevará hasta el arroyo Gargantizo, en la cota 1.250 m.
Este tipo de rutas son preparadas con detenimiento por personas que las realizan en varias ocasiones. Recorren la ruta por primera vez, anotando posibles dificultades de paso, puertas que puedan haber, o pasos de río. Y es en las segundas visitas —y quizás terceras— es donde, tijeras de podar en mano, van limpiando la vegetación que pudiera dificultar el paso a un grupo de cerca de 40 personas. En nuestro caso las edades pueden oscilar desde los 4 años —los benjamines del grupo— hasta los cerca de 80 años de los más veteranos.
Todo esta preparación es un extra gratuito que reciben los socios y simpatizantes que deciden participar. Unido a la supervisión de otros socios que, provistos de radios de mano (emisoras), van informando desde la «cabeza» hasta la «escoba» del estado de la columna de caminantes.
Discurrimos por zonas más bajas donde la acumulación de agua es más que notable. No en vano esta zona se denomina Huerto de los Nogales, cruzada por los arroyos Gargantizo y Canto Moreno (también afluente importante del río Adaja). Y lo notamos en el paisaje, donde el aspecto agreste de la montaña se ha convertido en huertos y prados suaves que nos indican la cercanía del pueblo al que nos dirigimos.
La temperatura es más suave —estamos 200 metros más bajos— y la abundante arboleda también nos protege del viento. Pero el agua corre en demasía debido a la gran cantidad de nieve que hay almacenada en las sierras próximas y lo notamos desde hace rato bajo nuestros pies.
El momento «crítico» de la jornada estuvo marcado por el paso del arroyo Canto Moreno, que nace en la cota 1.870 m, en Dehesa Honda¹, donde hubo un importante glaciar. Pero los organizadores ya lo tenían previsto y Dioni llevaba en su mochila las botas de agua preparadas para este momento. ¡Bravo!
Siguiendo los pasos de Miguel Navas, que cruzó como un experto por las piedras no sumergidas, intenté emularle pero un pie se metió en el agua. Por suerte, mis botas Chiruca se portaron como debe comportarse todo buen material de montaña, e impidieron que terminara la travesía con el pie mojado. Pero reconozco que tengo que tener más cuidado, porque pude terminar de «otra forma» 😦
¹.Os animo a leer el Trabajo Fin de Grado de nuestro socio Santiago Úbeda Pintos, «Las huellas glaciares de La Serrota (Ávila): un patrimonio natural débilmente conocido«.
Y llegamos a Muñotello, donde su iglesia parroquial, de Santiago Apóstol, nos da la bienvenida mostrando su esbelta torre campanario, el pórtico adintelado con columnas, y la bien conservada cubierta de sus naves. Esta cara meridional nos hace pensar que tuvo que ser una obra muy llamativa en época medieval, pues data del siglo XVI. Podemos leer en este texto información más detallada de sus elementos constructivos. Pero eso queda solo para los lectores que han descubierto «la tercera capa» 😉
Refugiados en la marquesina acristalada de la parada del autobús, en las afueras del pueblo, estuvimos comentando lo frío que sería esta localidad. A los pies de La Serrota, con vistas al Valle Amblés pero próxima a la Sierra de Villanueva, no era de extrañar la contundencia del viento que nos regalaba.
Cómo no nombrar al monumento declarado BIC (Bien de Interés Cultural) en el s. XX, el Rollo jurisdiccional, otorgado por Carlos IV en el s. XVIII. Desprovisto ya de su «mala prensa», después de las Cortes de Cádiz, hoy es la excusa perfecta para estudiar un poco el pasado de este municipio en cuanto a su dependencia administrativa.
Leo que los Dávila, señores de Villatoro y Marcuende, obtuvieron el mayorazgo de manos de Sancho Blázquez Dávila, obispo de Ávila. Este lo legó a su sobrino Blasco Ximeno (o Ximén Blasco) que estaba casado con Menga Muñoz (diminutivo de Dominga o Domenga) durante su labor de repoblador de Ávila. De ahí surge el apellido Dávila —costumbre habitual uniendo nombre del lugar al del linaje—.
Descubro que hubo dos familias Dávila², rivales y enemistadas entre sí. Unos, los de Blasco Jimeno, encabezada por la parroquia de San Juan y cuyo escudo poblaban seis roeles; otros, los de Esteban Domingo, con la parroquia de San Vicente y trece roeles en el escudo.
Con este descubrimiento, gracias a esta actividad de narrar las rutas que realizamos, se cierra el círculo entre Mengamuñoz y Muñotello. Con la mención de los 6 roeles³, de Nuestra Sra. de La Paz, del Risco del Águila y del Toro pasante sobre el puente del río Aulaque hay una explicación maravillosa de cómo se diseñó el escudo de Mengamuñoz.
².“Los Roeles. Dávila vs. Dávila” es una novela histórica de Gonzalo San Segundo, publicada en 2023 por Editorial Círculo Rojo, que narra el enfrentamiento entre dos ramas rivales de la familia Dávila en el Ávila del siglo XV.
³. Te invito a que leas el artículo Los Trece Roeles, Ciudad Ducal (Ávila) – junio 2021
Solo me queda agradecer a mis compañeros de ruta más cercanos, María Luisa y Miguel el que se hayan animado a recorrer esta ruta juntos —una más, y ya van unas cuantas—. Las conversaciones durante el recorrido sobre sus escapadas a lugares a los que estoy deseando ir, la compañía durante la comida en un improvisado refugio :-), el café en el bar y el paseo para bajar la comida por el pueblo, son regalos que me llevo en «mi mochila». ¡Un placer, como siempre!
¡Hasta la próxima ruta!
*Si te gusta nuestra forma de contar las rutas, si quieres aportar algo nuevo, o si quieres unirte a nuestro Club, tienes a tu disposición la sección Comentarios. Te leeremos con mucho agrado.

Una ruta facil, bien organizada, y un dia invernal atractivo y variopinto, en la que vimos a los peques disfrutar de la nieve y del caminar entre amigos.
Los adutos tambien seguimos su ejemplo.
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Da gusto leer estos textos. Poco más que decir
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