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Es hora de cambiar de tele

¡Decidido, vamos a comprar un iPad para casa! Es divertido, interactivo, les vendrá bien a los niños, puedes ver tu correo y las páginas web que ya casi ni consultas desde que la niña te quitó tu portátil… Vamos, que es un juguete para todos.

¡Decidido, vamos a comprar un iPad para casa! Es divertido, interactivo, les vendrá bien a los niños, puedes ver tu correo y las páginas web que ya casi ni consultas desde que la niña te quitó tu portátil… Vamos, que es un juguete para todos.

Y ella, sí, sí, siempre ella, con más criterio y objetividad que yo dice que mejor una tele. Es divertida, interactiva, les vendrá bien a los niños, podemos ver el correo y las páginas web que ya casi…. y los deportes. ¡Ay, los deportes! Si es que no hay manera de saber quién el que corre por la banda con la tele antigua. Y mucho menos ver si la bola da o no en la línea. ¡Ah, es verdad! También veremos el Roland Garrós, que es dentro de muy poco.

Pues dicho y hecho. Nos subimos al coche y vamos a la tienda más afamada de la ciudad en busca del ipad de gran tamaño. Por lo menos de cuarenta pulgadas. Ya que nos ponemos…

– Hola. ¿Puedo ayudaros?

– Sí, queremos una tele.

– ¿Tenéis una idea?

– Sí. De cuarenta pulgadas y menos de quinientos euros.

– ¡Ah, muy bien! Tenemos esta que bla, bla, bla, bla… y sale por mil doscientos euros.

Nos miramos y decimos ¿qué parte de “menos de quinientos” no habrá pillado? Ve nuestra cara y nos lleva  a otra parte de la tienda. Tenemos esta que bla, bla, bla, bla… y se quedaría en poco más de mil euros.

– Vale, gracias. Lo pensaremos. Y luego dicen que no hay nada como el trato directo y personal.

Pues nada, internet al canto, un par de clics por los foros para ver las opiniones de los que han pasado por nuestro trance y voilá, en menos de cuarenta y ocho horas la tele en casa.

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