Mis Rutas

Morezón (2.389 m), Navalperal de Tormes (Ávila) – julio 2019

Senderismo Fácil Ávila

Distancia: 12,67 km | Desnivel acumulado: 1.230 m | Tiempo: 5 h 36 min

Track subida: La Plataforma – La Pasiega – Navasomera – Altos del Morezón – Morezón

Track bajada: Morezón – Navasomera – Las Cerradillas – Puerto de Candeleda – Puerto del Prado – Prado de Barbellido – La Plataforma

Álbum de fotos de la ruta ( José Manuel Barroso y Javier Hernández )

La Galana, de 2.563 m, vista desde el Morezón

Julio 2019. Solo he necesitado poner un mensaje en nuestro grupo de Telegram SenderismoFácilÁvila preguntando que quién quería ver las estrellas en Gredos para que Manuel Barroso aceptara la propuesta.

Quedamos a las diez de la noche en La Plataforma y a las diez y media (¡qué casualidad! ¿eh?) nos hicimos el primer selfie mientras cenábamos.

Manuel tiene muchos kilómetros recorridos bajo sus botas de montañero. Es un gran contador de historias y el tiempo pasa volando escuchándole hablar de las estrellas, de su vida de niño en Solosancho o de su afición por la pintura, heredada de su abuelo. Acaba de ganar el concurso de pintura “1779. No sin España” que organiza la fundación The Legacy, y sólo se le ocurre decir que “…me presenté porque me lo pidieron, pero esto se me está escapando de las manos…”.

Hemos comenzado a caminar muy pronto. A las siete de la mañana ya subíamos las primeras rampas de la calzada que nace desde la Plataforma de Gredos y que nos conducen hasta el Prado de las Pozas.

Una luna llena poniéndose coincidía con un sol naciendo por el otro extremo. Nos hemos detenido para admirarlo y sacar alguna foto de ese momento.

Si la noche estrellada de Gredos nos dio momentos muy interesantes, el amanecer nos estaba esperando con escenas poco habituales. Por lo menos en las rutas que he realizado hasta el momento. Esto te da muchas fuerzas para afrontar la jornada que nos quedaba por delante.

El paso por Navasomera ha sido muy impactante para mi. Apenas corre el agua y no había ningún rastro de nieve como pude disfrutar en junio de 2016 . No sé qué hace falta para que comprendamos que el agua es un bien escaso y muy necesario. Dejemos de mirar en la dirección contraria y pongamos soluciones lo antes posible.

La anécdota graciosa es que un ejemplar de macho montés se puso delante de nosotros, en actitud desafiante, y no se apartó del camino. Para no molestarle más, y evitar males mayores, decidimos dar un rodeo (ver punto kilométrico 3,9 en nuestra ruta de wikiloc) atravesando un prado algo encharcado. Después, aprovechamos para mirar esta bella zona de Navasomera tomando una pieza de fruta antes de comenzar la subida del Morezón.

El camino de subida es fácil si aciertas con los hitos correctos. Hay demasiados (quizás marcados por gente que teme no saber el camino de regreso y pone los suyos). Pero si vas siguiendo los, digamos, “oficiales” no hay complicaciones para llegar hasta los Altos del Morezón. No confundir con el Morezón, que está a doscientos metros más al SO.

Como os he comentado, estuve en esta cumbre en junio de 2016 . Estuvimos allí muy poco tiempo y no aproveché la ocasión para admirar todo el Circo de Gredos y la parte hacia Candeleda.

Esta vez estuvimos un buen rato. Manuel sacó un pequeño hornazo y una cerveza para celebrar que estaba allí. Me pidió que le hiciese la foto que veís más abajo para enviársela a un buen amigo. Allí nos encontramos con Pablo y Mario. Dos jóvenes de Ávila y de Piedrahita que nos dijeron el tiempo que habían empleado desde la Plataforma (1 h 40 min) y hacia dónde iban.

Para hacer que la ruta fuera circular, regresamos por el Refugio del Rey con dirección hacia el Puerto de Candeleda. Si en los Altos del Morezón saludamos a un grupo de scouts, aquí nos encontramos con otro grupo también de scouts. El verano es la época de campamentos, nos dijimos.

Las vistas son muy impactantes desde aquí. Enseguida comentamos que teníamos que volver para conocer esta zona. Mis pensamientos regresaron treinta y tres años atrás, cuando conseguí subir a la Portilla de los Tres Hermanitos. Y sacando el tema de Carlos Soria, nos dijimos que aún estábamos a tiempo de intentarlo. ¿Alguien que nos quiera llevar desde el Refugio de la Albarea?

Es la primera vez que hago este tipo de rutas, con pernocta incluida. Ha sido una experiencia muy gratificante. La compañía de Manuel, además de confianza, me ha aumentado las ganas por seguir recorriendo nuevos caminos por la montaña. Hemos quedado para recorrer la Sierra de Guadarrama, en la que sólo he estado la vez que fuimos al VG Abantos.

Ya en La Plataforma, nos despedimos con el deseo de volver a coincidir en una nueva aventura. ¡Queda mucho verano y la sierra está para disfrutarla!

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VG Salazar (510 m), Rincón de la Victoria(Málaga) – julio 2019

Senderismo Fácil Ávila

Distancia: 14,02 km | Desnivel acumulado: 1.019 m | Tiempo: 3 h 33 min

Track subida: Torre de Benagalbón – Arroyo Granadilla – Villareal – Camino del Tunante – Guirado – VG Salazar

Track bajada: VG Salazar – Cerro La Capitana – El Cerrulón – Locea de Arriba – Locea de Abajo – Los Cañas – Los Cabreras – Torre de Benagalbón

Álbum de fotos de la ruta ( Javier Hernández )

Vistas de la bahía de Málaga desde el VG Salazar

Julio 2019. He quedado de nuevo con Fali, que me ha ofrecido subir al VG Salazar y al Cerro de La Capitana por el camino que seguirán los corredores del IV Trail Nocturno La Jábega el próximo 3 de agosto. Está organizado por el Club de Atletismo del Rincón de la Victoria.

A las ocho de la mañana estaba esperando en el lugar convenido a que llegase en su coche. Mientras, me puse a fotografiar la torre vigía que hay en la actual Calle Almenara de Torre de Benagalbón. Estas torres tuvieron un papel muy importante desde la época en la que los berberiscos arribaban a estas playas para sus pillajes. Toda la costa está llena de torres vigía y presentan un estado de conservación bastante bueno.

De repente veo por la carretera a un corredor que venía hacia mí. ¡Era Fali! Había salido a correr y quería que nuestra ruta fuera parte de su entrenamiento. Cuando vio mis pintas de senderista comprendió que el ritmo iba a ser más lento.

–No te preocupes que yo me adapto a todos los ritmos– me ha dicho para tranquilizarme. Y así ha sido.

Hemos comenzado la ruta desde el mismo punto de encuentro, con lo que hemos añadido unos cuatro kilómetros al total del camino.

Subiendo por el río Granadilla hemos ido viendo fincas particulares a ambos lados del camino, de las que Fali parece conocer bastantes detalles. No en vano es de la zona y se nota que ha pateado mucho por estos caminos.

En el kilómetro seis de nuestra ruta, hemos dejado el Camino del Tunante para encarar setecientos metros de subida por una “trialera de verdad”.

–Prepárate que esta cuesta tira un poquito– me ha advertido cuando ya solo pisábamos con las punteras de nuestro calzado. En ese momento he tenido que bajar el ritmo porque se me estaban poniendo las pulsaciones a tope. Pero en todo momento ha ido cuidando de mí y muy atento a mi lenta ascensión.

Subir hasta aquí ha sido un gran placer para mí. Era la tercera vez que retrasaba la ruta por motivos de agenda. Y subir con alguien que te lleva hasta la cima con todo tipo de explicaciones, todavía más mejor.

Aquello es la bahía de Málaga— me comentaba mientras yo hacía fotos– y los días que no hay bruma es posible ver los montes de Marruecos.

Nos hemos hecho el selfie de costumbre cuando hacemos cima, o vértice geodésico en este caso. También me ha explicado que desde allí veíamos el pueblo de Totalán (tristemente famoso por el suceso de este año) y el de Olías. También divisábamos el Cerro de La Capitana, el Lucero y otros tantos montes que no fui capaz de aprenderme porque Fali es como una enciclopedia, y uno ya no retiene los nombres como antes.

Hemos bajado por el camino del trail La Capitana para hacer la ruta circular. Por el camino hemos divisado el Torreón de Albenda, que tuvo la doble función de torre vigía y de cobijo de los pobladores de la aldea Granadilla en caso de peligro.

También hemos disfrutado de las plantaciones de mango que se encuentran en los cortijos a los pies del Cerro Tío Cañas. Gracias al agua de los pozos, pues el cauce del río Granadilla está seco, nos encontramos con una zona más fértil que la de subida. Por aquí abundan árboles de frutos tan exquisitos como aguacates, mangos, mandarinas, perales, higueras y almendros, en el que nos hemos entretenido recogiendo algunos almendrucos porque a mí me gustan mucho.

Ya en Cortijo Blanco, he conocido la zona de entrenamiento de la escuela de atletismo donde hemos recorrido “los toboganes” con técnicas de “bajada de trail”. Me he dejado llevar por el entusiasmo y los he hecho corriendo imitando a mi anfitrión. ¡Demasiada velocidad para mí!

Espero volver por esta zona y recorrer estos montes acompañado de Fali y de Paco, que este año han sido unos excelentes guías para gente del interior como yo. ¡Hasta la próxima, amigos!

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Monachil (Granada) – julio 2019

Senderismo Fácil Ávila

Distancia: 9,63 km | Desnivel acumulado: 1.108 m | Tiempo: 5 h 31 min

Track ida: Monachil – Central Eléctrica – Los Cahorros – Los Hundideros – Hazas Llanas

Track vuelta: Hazas Llanas – Los Hundideros – Los Cahorros – Cortijo del Cerrillo de la Fuente – Hazas del Río – Barrio Alto – Monachil

Álbum de fotos de la ruta ( Javier Hernández )

Puente colgante sobre el río Monachil en la zona Los Cahorros

Julio 2019. Por fin he conseguido salir de ruta con el Club de Montaña Rincón, de Málaga. Este domingo he realizado con ellos la actividad “Entre puentes colgantes y ríos”, que ha consistido en recorrer la ribera del Río Monachil por la zona denominada Los Cahorros (cañón o desfiladero entre montañas calizas).

Gracias a Fali, presidente actual del Club de Atletismo Rincón, he conseguido una plaza para esta excursión, muy bien organizada y dirigida por José Carlos, Salvador, Adrián y Óscar. Felicidades por vuestro trabajo.

Nos ha recogido el autobús en Rincón de la Victoria (venía de Málaga) y en hora y media nos ha dejado en Monachil, provincia de Granada, donde hemos desayunado antes de comenzar nuestra ruta.

He ido todo el tiempo con Paco (Jardinería Paco), un experto en esto de la vegetación, y que te va cantando en todo momento qué planta es esa o qué árbol es aquél. Así hemos visto nogales, cerezos, nísperos, pinsapos y plantas tan curiosas como la cola de caballo (buena para el riñón) o el julantrillo de pozo (buena para la garganta). Estas plantas son un excelente indicador de la calidad del agua*.

*El río Monachil nace en el pico del Veleta a 2.975 metros de altitud. Tiene un recorrido de 26 km a través de un valle de orientación noroccidental para finalmente desembocar en el río Genil, a las afueras de la capital granadina. En su recorrido pasa por la localidad de Monachil, de la cual recibe su nombre (Wikipedia)

El camino discurre por un cañón o desfiladero (cahorro), lo que hace preciso la construcción de puentes para cruzar el río en zonas de desnivel marcado. Uno de estos puentes, el más largo, es un puente colgante de una longitud de 63 metros. Por seguridad no puede haber más de cuatro personas a la vez cruzando el puente, lo que hace que se formen colas de espera en sus extremos.

Es un buen momento para disfrutar del entorno. Y para pedir a alguien que te fotografíe mientras cruzas el puente. Así lo hicimos Miguel y yo. Pero hay que guardar cierto equilibrio porque el puente se balancea con facilidad. Si tienes vértigo es mejor que olvides el tema de la foto y cruces lo antes posible para no pasar un mal rato.

Alguien comentó la posibilidad de subir hasta las Hazas Llanas. Una meseta a 1.137 m desde donde se divisa una vista espectacular del desfiladero. Y así fue como un grupo de siete personas dejamos la comodidad de la sombra y frescura del río para subir hasta ese punto.

El camino se hizo algo más duro por el calor y la sequedad del terreno. Además Fali puso un ritmo vivo subiendo y todos le seguimos. Al final mereció la pena subir hasta esa cota para sacar fotos de un terreno muy diferente al de la ribera. Nos hicimos una foto para el recuerdo de la escapada.

El regreso ha sido muy gratificante. Hemos dejado el terreno árido de la meseta para llegar a la frescura de la ribera del río Monachil. La sombra nos ha devuelto el buen humor y hemos aprovechado para comentar cómo fue la subida. Algunos han preferido caminar por el agua en vez de agacharse o “ir a gatas” en los tramos donde es difícil caminar sobre el muro de contención.

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