Mis Rutas

El Morezón (2.389 m.) y El Refugio del Rey (Ávila) – junio 2016

Doce meses de rutas con Wikiloc

Distancia: 12,39 km | Desnivel acumulado: 1.240m | Tiempo: 5 h 22 min

 

Araceli, Manuel, Agustin y Javier

Al fondo, El Circo de Gredos desde el PIco Morezón

 

Ruta: Subida al Pico Morezón, en la Sierra de Gredos (Ávila) y bajada por el Refugio del Rey hasta la Plataforma de Gredos.

Rutas en Wikiloc:

Circular: La Plataforma – Morezón – Refugio del Rey – La Plataforma

Tramo: Refugio del Rey – La Plataforma

Imágenes:

Álbum de fotos de la ruta

Vídeos de la ruta

 

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Galería fotográfica de corredores de la VI Carrera de Montaña Pico Zapatero

A su paso por el “Control 2” situado a 2.158 msnm

16M_0358

Fotografía: A. Cubría

En el siguiente enlace puedes ver las fotos de los corredores cuando pasaban por la cima del Pico Zapatero (2.158 m). También hay fotografías de los corredores que nos adelantaban durante nuestro descenso (como en la foto de esta portada) | Todas las fotografías son de A. Cubría* |

*Se agradece citar la procedencia de las fotos.

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Las Lagunillas, Navalperal de Tormes (Ávila) – junio 2015

Doce meses de rutas con Wikiloc

Distancia: 22,51 km | Desnivel acumulado: 1.940 m | Tiempo: 8 h 40 min

mapa raster IGN de las lagunillas

Mapa ráster (IGN) de Las Lagunillas, Sierra de Gredos

Junio 2015. No vuelvo a salir con este Grupo. Parece una competición por ver quién llega primero, en vez de ser una actividad de senderismo para disfrutar de las vistas y de la compañía.

Este fue mi primer pensamiento una vez que regresé sano y salvo a casa. Con una paliza en el cuerpo que tardé varios días en recuperarme. ¡Casi nueve horas de marcha! en uno de los días más calurosos  (28 jun 2015) de los últimos años en la Sierra de Gredos. Al día siguiente, en Sotillo de la Adrada (Ávila), se registraron 40,7 ºC

Vayamos por el principio. Me apunté a una excursión que tenía dos niveles de dificultad. Marcha Infantil, que sólo haría la mitad del recorrido, y marcha Larga, que haría la ruta completa y de mayor duración.

Quedamos un grupo de cinco personas indecisas sobre qué marcha elegir. Fue cuando se me ocurrió la genial idea que marcaría el resto del día.

—Vayamos con el grupo Avanzado y cuando queramos nos dejamos alcanzar por el grupo Infantil, —que saldría unos minutos más tarde—. De esta manera es como si fuéramos los primeros del grupo facilón.

—¿Qué ha pasado con la cabeza de nuestro grupo? —dije al resto—. ¡Si han salido volando como si esto fuera una carrera de montaña!

Los guías que nos acompañaban al grupo de cola, que se llaman escoba, siempre nos aconsejaban que marcháramos a nuestro paso. El plan estaba funcionando más o menos bien. El ritmo era fuerte, hacía mucho calor y la pendiente empezaba a notarse en las piernas,  pero seguíamos siendo la cabeza del grupo Infantil.

—¡Atención grupo Avanzado! —se oyó a través de un walkie—. Hace mucho calor y hemos decidido suspender la marcha Infantil.

—Recibido —contestó alguien del grupo de cabeza—. Nosotros seguimos adelante. Pasadlo bien y daros un baño en el río, que hoy se necesita.

No puede ser. Si es que a mí me pasa de todo en esto del senderismo. De repente habíamos pasado de ser cabeza de grupo (virtual) a cola de grupo (real). De un grupo que no nos correspondía por nuestro nivel de novatos.

—Tranquilos —nos decían—. Subimos hasta el refugio del Barquillo y luego regresamos por el mismo camino.

Estamos hablando de un refugio sobre la cota de 1.800 m., lo que supondría un récord de altitud para mí.

Continuamos ascendiendo y ascendiendo, sin una sombra y con una brisa que ya nos avisaba del calor que íbamos a pasar ese día. Mucha crema protectora en las zonas expuestas al sol, beber agua constantemente y a caminar sin pensar demasiado. Se me hizo larguísimo y durísimo.

Cuando llegué al refugio me dejé caer en el primer sitio que encontré. Estaba agotado, ardiendo por el sol y sólo quería tumbarme. Conseguí bajar un poco la temperatura de mi cuerpo y traté de recuperarme siguiendo los consejos que había leído tantas veces. Bebí agua y comí algunos frutos secos. Bueno, comer es una forma de decirlo. Tenía la boca totalmente acartonada, como después de una visita al dentista. Así que introduje algunos frutos secos en mis carrillos como si fuera un hámster. En algún momento mi organismo los aceptaría y comenzaría el proceso de masticación.

—¡Vámonos, que queda mucho camino por recorrer! —comentó el guía del grupo.

A mí me daba igual lo que dijera. Ya había cumplido con creces mis objetivos. Sólo quería que nuestro escoba nos bajase hasta el pueblo.

—¡Hombre! —dijeron—. Las Lagunillas están ahí mismo. Es una pena que hayáis subido hasta aquí y os quedéis sin verlas. Además, la ruta Infantil llegaba hasta allí.

Pues nada. Que como somos vanidosos por eso pagamos nuestros pecados. Algo recuperados, nos armamos de valor —o de osadía— y decidimos soportar un poquito más de sufrimiento. Nos volvimos a poner en marcha.

De nuevo alguien debió decir  “tonto el último” y en un momento allí no quedó nadie. Los de la carrera habían vuelto a hacer de las suyas y cuando nos dimos cuenta nos habían dejado atrás.

Al llegar a la primera de las lagunas intentamos reagruparnos los que queríamos volver al punto de partida. Para nuestra sorpresa sólo estábamos dos de los cinco indecisos. Los demás ya estaban en la  última de las lagunas comiendo el bocadillo.

Los dos kilómetros siguientes fueron de órdago. Sí, sí. Apenas dos mil metros lineales pero que nos supusieron más de una hora para recorrerlos. Desde luego a mí se me hicieron eternos.  Se trataba de alcanzar la PR AV 35 (senda de Cinco Lagunas) y después caminar hacia el Refugio de la Barranca.

Y fue cuando conocí a Toño Rebollo, autor de gran parte de las fotografías de este reportaje, salvador de senderistas extenuados. Sacó una coca-cola fresquita de su nevera y la utilizó para reanimarnos a unos pocos. También nos dio cerezas y un sobrecito de sales minerales que a mí me devolvieron la energía que no tenía. Continuaba sin poder comer nada a causa del excesivo calor.

Para no hacer más extenso este relato, basta con ver las fotos y el recorrido para ponerse rápidamente en situación, diré, un año después, que fue una experiencia que me ha marcado. Aprendí de golpe todo lo que NO debía hacer en las próximas salidas a la montaña.

Pero esto tendréis que ir descubriéndolo en los siguientes relatos. Sólo os adelantaré que sigo saliendo con ese Grupo. Me apunto a las rutas que puedo, según mi nivel, y suelo colaborar en algunos de sus eventos.

*Próxima ruta: El Caminito del Rey, El Chorro

 

 

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